Hello there!!!
Mis niñas y niños, estamos en Pascuas y tengo que admitir que sí, estas festividades son diferentes para mí. Mi marido no es muy religioso y para ser sincera, yo tampoco lo era, pero la búsqueda me cambió muchas cosas, entre ellas la forma de ver ciertos aspectos del cristianismo que antes eran bastantes irrelevantes desde mi punto de vista. Desde que era chiquita, las Pascuas eran un fin de semana en donde nos juntábamos toooooda la familia a comer empanadas de vigilia, tartas de verdura y huevitos de chocolate. Luego mi abuela armaba un bingo casero y jugábamos por moneditas (pero era a muerte la cosa, ¿eh?). Imaginen ustedes la escena: cerca de 25 personas sentadas a la mesa, comiendo, jugando y riendo, llena la casa de chicos, de quien yo era la mayor (somos 10 primos) y bueno, el barullo correspondiente. Recuerdo con mucho cariño esa etapa, porque ya mi abuela y mi papá no están, todos los primos somos grandes, casi todos en parejas y tratamos de hacer que nuestros vástagos se junten pero hasta ahora son poquitos, muchos menos que nosotros a su edad. Cosas de la modernidad. Cosas de la vida.
Ahora las Pascuas son una época de reflexión, es un espacio para repensar muchas cosas, muchas actitudes, tratar de encarar mi vida, nuestra vida para sufrir menos y ser más felices. E intentar ver esta búsqueda de un hijo como una etapa más, como un paseo muy particular, como algo bello y no traumático. Quisiera encontrar ese botoncito que desenchufa mis sensores internos que hacen que vaya caminando y ¡oh! me duele la cintura tengo los pechos hinchados me duele la cabeza tengo el estómago revuelto siento olores raros ¿ESTARÉ EMBARAZADA? Y lo que es peor, mi ciclo menstrual (o la Dama de Rojo para los amigos) tiene la maldita costumbre de anunciarse una semana antes de llegar. Hay que admitirlo: es toda una estrella; es como ponerse la cartelera "Próximo estreno". Basta, ya no quiero pensar. Por eso trato de vivir mi vida y no sacar más cálculos, ni vivir corriendo al baño para ver si tengo moco, ni seguir contando los días que faltan.
Bueh, volvamos a las Pascuas. Decía que estas festividades son diferentes y sí, son muy diferentes. El año pasado estaba desesperada, desesperanzada y desilusionada. Este año no, este año es rarísimo, este año puedo encarar todo desde otra óptica, este año el padre Ignacio ha visto algo en mí, ha visto que el bebé vendrá en algún momento y ya encontramos la punta del ovillo con respecto al tema médico, aunque debo aclarar: si los médicos me dijeran "No podés tener hijos en forma natural", sinceramente, no les creería. Conozco varios "casos imposibles" que corretean, se hamacan y juegan todo el día. Obviamente que haremos todo lo que esté en nuestras manos para "allanarle" el camino, pero la última palabra siempre, siempre la tiene Dios.
Así que tomando en cuenta todo lo que les dije en los párrafos anteriores y con la mirada puesta en vivir la vida y no simplemente existir para tener un hijo, les deseo unas muy felices Pascuas.
Que Dios los ilumine y les permita que sus vidas sean bendecidas con un/a pequeñito/a.
Vivan, amen, tengan mucho sexo y recen con paz, que el bebé se aparece en la primera de cambio.
Los quiero.
Gracias por leer.