jueves, 9 de abril de 2009

Unas Pascuas diferentes


Hello there!!!

Mis niñas y niños, estamos en Pascuas y tengo que admitir que sí, estas festividades son diferentes para mí. Mi marido no es muy religioso y para ser sincera, yo tampoco lo era, pero la búsqueda me cambió muchas cosas, entre ellas la forma de ver ciertos aspectos del cristianismo que antes eran bastantes irrelevantes desde mi punto de vista. Desde que era chiquita, las Pascuas eran un fin de semana en donde nos juntábamos toooooda la familia a comer empanadas de vigilia, tartas de verdura y huevitos de chocolate. Luego mi abuela armaba un bingo casero y jugábamos por moneditas (pero era a muerte la cosa, ¿eh?). Imaginen ustedes la escena: cerca de 25 personas sentadas a la mesa, comiendo, jugando y riendo, llena la casa de chicos, de quien yo era la mayor (somos 10 primos) y bueno, el barullo correspondiente. Recuerdo con mucho cariño esa etapa, porque ya mi abuela y mi papá no están, todos los primos somos grandes, casi todos en parejas y tratamos de hacer que nuestros vástagos se junten pero hasta ahora son poquitos, muchos menos que nosotros a su edad. Cosas de la modernidad. Cosas de la vida.
Ahora las Pascuas son una época de reflexión, es un espacio para repensar muchas cosas, muchas actitudes, tratar de encarar mi vida, nuestra vida para sufrir menos y ser más felices. E intentar ver esta búsqueda de un hijo como una etapa más, como un paseo muy particular, como algo bello y no traumático. Quisiera encontrar ese botoncito que desenchufa mis sensores internos que hacen que vaya caminando y ¡oh! me duele la cintura tengo los pechos hinchados me duele la cabeza tengo el estómago revuelto siento olores raros ¿ESTARÉ EMBARAZADA? Y lo que es peor, mi ciclo menstrual (o la Dama de Rojo para los amigos) tiene la maldita costumbre de anunciarse una semana antes de llegar. Hay que admitirlo: es toda una estrella; es como ponerse la cartelera "Próximo estreno". Basta, ya no quiero pensar. Por eso trato de vivir mi vida y no sacar más cálculos, ni vivir corriendo al baño para ver si tengo moco, ni seguir contando los días que faltan.
Bueh, volvamos a las Pascuas. Decía que estas festividades son diferentes y sí, son muy diferentes. El año pasado estaba desesperada, desesperanzada y desilusionada. Este año no, este año es rarísimo, este año puedo encarar todo desde otra óptica, este año el padre Ignacio ha visto algo en mí, ha visto que el bebé vendrá en algún momento y ya encontramos la punta del ovillo con respecto al tema médico, aunque debo aclarar: si los médicos me dijeran "No podés tener hijos en forma natural", sinceramente, no les creería. Conozco varios "casos imposibles" que corretean, se hamacan y juegan todo el día. Obviamente que haremos todo lo que esté en nuestras manos para "allanarle" el camino, pero la última palabra siempre, siempre la tiene Dios.
Así que tomando en cuenta todo lo que les dije en los párrafos anteriores y con la mirada puesta en vivir la vida y no simplemente existir para tener un hijo, les deseo unas muy felices Pascuas.
Que Dios los ilumine y les permita que sus vidas sean bendecidas con un/a pequeñito/a.
Vivan, amen, tengan mucho sexo y recen con paz, que el bebé se aparece en la primera de cambio.
Los quiero.
Gracias por leer.

lunes, 16 de marzo de 2009

Avanzando en la maleza


Bien, estamos a mediados de marzo y a mitad de exámenes varios, lo cual no es poco! Yo ya me hice mi estudio anual (todo Ok), ahora le tocó a mi señor esposo y estamos a la espera de los resultados. Mientras tanto, ya vino la Dama con su manto en los primeros días del corriente, pero vino con yapa, porque tengo segunda oportunidad en el mes del otoño. Y la verdad, la verdad, me lo tomé re-bien, en total contraste con febrero que me lloré dos mares más o menos. Lo cual me lleva a reflexionar: ¿por qué la montaña rusa emocional? ¿Por qué tantas expectativas en un mes y en otro nada? Simple: la línea divisoria eran los exámenes médicos más profundos que se venían. Era como que hasta febrero tenía la posibilidad de no cruzar la delgada línea que separa el "estamos dentro del año" y el "ya pasamos el año y nada". Es como avanzar en la maleza, sin saber qué se esconde en el pastizal, detrás de esa rama misteriosa que se asoma o la sensación de pisar en falso.
En febrero, les digo la verdad, me pegó. Me pegó feo. Y eso que tengo resto anímico, pero no hubo santo, oración, buena onda ni lectura positiva que alcance. Y ahí salieron a relucir, brillantes como diamantes, las amigas. Las chicas compañeras de ruta, las que me entienden los dichos y los silencios, las sonrisas y las lágrimas. Tengo para tirar para arriba. Me sentí sostenida, apoyada, izada y acarreada por mis amigas. Por esas chicas virtuales que tanto quiero, a las cuales algunas tengo el enorme orgullo de conocer personalmente. Gente que está en situaciones más difíciles que las mías, que acarrean mochilas más pesadas que las que me tocaron a mí. A todas ellas, gracias. Gracias por aceptarme como soy, por no querer cambiarme, por acostumbrarse a mis cuelgues y mi verborragia. Gracias por mensajearme en cualquier momento y lugar. Gracias por acordarse de mí en pleno viaje de placer. Gracias por conectarse para ver cómo ando. Gracias por compartir una noche de brujas, de risas y confesiones, de comparaciones de resultados y de recetas, de tejido y de mil cosas más. Gracias por chatear por horas sobre nada, por contarme de peripecias y logros de princesas y príncipes que esperan a sus hermanitos. Gracias por preguntar sobre los resultados de mis exámenes, por darme consejos, por no ofenderse cuando me aconsejan y les digo que por ahora no, después veremos, más adelante. Gracias por correr la voz, para que llegue a otras chicas la existencia de un forito en Planeta Mamá que junta nombres para llevárselas al padre Ignacio y facilitar el camino del hijo ansiado. Gracias por asomarse al forito para decir que se sintieron bendecidas a distancia. Gracias, gracias, gracias.
Ahora puedo decir que cuando avance en la maleza, quizás la maleza ya no sea tal, sino simplemente que el pasto de la pradera está un poco alto o en realidad lo que yo creí que era pastizal es un trigal aún verde, el que una vez que madure será la simiente del pan nuestro de cada día.
Gracias, chicas. No quiero nombrar para no meter la pata y olvidarme de alguna, pero sé que se verán reflejadas en estos párrafos. Las quiero.
Gracias por leer.
Besos.

sábado, 14 de febrero de 2009

La torre y el estandarte




Hola gente!!!

Bueno, el mensaje de hoy está dedicado a los maridos/parejas/marinovios/novios/qué-se-yo de cada una/o de nosotros. Desgraciadamente, una de las principales características de ser humanos es el egoísmo, si bien tenemos rasgos hermosos como el amor, la solidaridad y muchos otros. El egoísmo no siempre es ejercido con mala intención, yo diría que muchas veces lo ponemos en práctica de manera inconsciente. Y más de una vez, en todo estos largos meses de búsqueda me sentí un barquito en la tormenta, sacudido por vientos violentos y caprichosos. Pobre de mí, que tanto quiero ser mamá, pobre de mí, que cada mes que pasa no puedo gritar a los cuatro vientos que estoy embarazada; pobre de... nosotros. Pobres de nosotros, que muchas veces vemos el sueño roto en varias partes, en donde no hay pegamento que valga, en donde sólo queda juntar los pedazos, tirarlos todos y volver a construir donde antes hubo otra cosa. Y esos pedazos ni los hice yo sola ni los recogí yo sola. Siempre son 4 manos las que buscan a tientas los trozos y los ponen aparte. Es otra la persona que me ayuda cada mes a reconstruir con paciencia de relojero y artes de alfarero la hermosa vida que llevamos en común. Es mi marido, mi complemento, mi guerrero fiel, escudero y comandante. Es aquella persona que cuando llego a casa siempre tiene un abrazo para mí, un beso dulce o apasionado, un "qué linda que estás hoy" o una simple mirada.
Para mí, la metáfora que mejor describe a Esteban es una torre. Él es mi torre, fuerte y segura, dominando el llano e imponiendo su presencia por el solo hecho de estar, siempre. Yo soy el estandarte, que puede ser de guerra o de paz, de seda e hilos de oro, puede estar deshilachado y sucio, puede ser el último de la tierra, pero siempre allí, sobre la almenara, flotando al viento cambiante que lo hace ondear sin descanso.
Siempre estoy expuesta, pues soy un ser muy gregario, alegre y de mucha vida social, entregada a mil cosas diferentes, aparentemente muy dura y con pilas interminables para enfrentar y vivir la vida.
Él es el agua mansa, el acogedor calor del hogar, la sensación de seguridad, en definitiva, la torre otra vez. Él me conoce como nadie más lo ha logrado jamás, conoce mi interior de flan bajo la armadura brillante, el aliento breve detrás del grito de guerra. Él sabe de mis miedos y de mis sueños y frecuentemente tiene la difícil tarea de traerme otra vez a tierra, de poner límites a los miles de proyectos a encarar. Somos el yin y el yang, complementándose en dos mitades perfectas.
Quizás la vida nos lleve por un camino en donde me toque ser la torre y a él le toque el estandarte. Quizás la llegada del hijo tan ansiado y amado cambie las cosas para siempre. Pero lo único que sé es que nada queda eternamente inamovible, de la misma forma que nada se pierde. Quizás mi forma de amarlo cambie, pero no deja de ser amor verdadero.
Mi amor por él es tan absoluto que a veces me cuesta entender que mi egoísmo no me deje ver que en este juegos somos dos para ser tres o cuatro o cuantos quieran que sean los frutos buscados. Dios quiera que la próxima vez que piense "quiero ser mamá", pueda pensar "queremos ser padres".
Gracias por leer.
Besos.

domingo, 1 de febrero de 2009

Servicio


Pues qué decirles!! Ya se nos fue el primer mes del año!! Y muchas cosas han pasado en enero. Buenas y malas, pero más buenas que de las otras. Estoy contenta, no, estoy feliz por haber sido anfitriona de un foro que tiene la enorme ventaja de ser un lugar de contención, un refugio para mujeres (y hombres, por qué no) doloridos por la búsqueda infructuosa. Y hemos visto florecer varias vidas dentro de otras vidas que las esperaban con ansias y emoción. Y eso siempre, siempre me llena de esperanza.
Hace dos o tres días iba a escribir este mensaje, pero lo borré porque no me gustó, lo ví pretencioso y no quiero ser así. Pero luego de hablar con varias amigas, me decidí a buscar las palabras correctas para exponer la idea, ya que la misma persiste en mi mente como una abeja: creo que estoy aquí, escribiendo este blog y siendo parte del foro activo de PM, porque estaba destinada a ello. Creo que no quedé al primer intento porque tenía un par de lecciones que aprender. Creo que me cuesta quedar embarazada porque mi mente se entromete permanentemente. Creo que ya ha pasado un año sin bebé porque en ese año conocí gente que está mucho peor que yo, que hace mucho más tiempo que busca, que debe enfrentarse a situaciones mucho más adversas que yo o que se encuentra en el otro lado del mundo, están solas y encima deben lidiar con todo esto. Por todo esto y mucho más, aprendí a no ser soberbia, a darme cuenta de que la vida no siempre puede ser programada como uno quiere, me acerqué a la iglesia que hace muchísimo tenía abandonada, fui testigo de milagros increíbles a manos de un hombre increíble, volví a apreciar cosas mínimas que antes pasaba por alto, conocí gente espectacular que posee una gran fortaleza y muchas, pero muchas ganas de ser felices, en fin, me cambió la vida.
¿Cómo me puedo quejar? ¿Con qué cara? La vida tiene sus lados duros y oscuros, sí, estoy totalmente de acuerdo, pero no nos podemos dejar ganar fácilmente. Concuerdo con Rabindranath Tagore cuando dice:

Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.


Yo tomo por servicio el estar siempre a mano para un amigo, para ayudar a alguien, para ofrecer la mano y el hombro si es necesario. No necesito estar enclaustrada 24 horas rezando para servir a Dios. Me basta con vivir mi vida con alegría y ayudar a mis amigos. No hago catecismo ni nada por el estilo. Sólo soy feliz y quiero transmitirlo, porque hay mucha gente que necesita una caricia virtual aunque sea y a nosotros no nos cuesta nada. Sólo cinco minutos de nuestro tiempo.
Volviendo al hilo principal de este post, decía que este año de búsqueda de la maternidad me cambió la vida y el padre Ignacio tuvo mucho que ver. Me gusta considerarme a mí misma como una embajadora de buena voluntad de su iglesia, para expandir sus canales de bendición más allá de las fronteras de nuestra ciudad. Yo sólo soy un conducto, un cablecito que pasa a otros un hilo de fuerza y esperanza proveniente de este curita genial y lleno de bondad.
Por todo esto les decía que me parecía pretensioso, como si yo fuera el centro de atención de todo esto y no, no es eso lo que quiero resaltar. Quiero destacar simplemente que todo se puede lograr, y que en el momento menos pensado, en la hora más oscura, viene alguien y nos tiende una soga. A mí en este año me tocó ser la soga que conecta con el padre y él envía su maravillosa energía a todos. Por mucho tiempo me tocó ser la persona que necesita la soga.
Anímense y vean a su alrededor, que hay mucha gente que necesita una soga. La felicidad que genera ayudar al prójimo es hermosa. Eso es servicio. Y de eso se trata la vida.
Bueh, me fui de tema con la extensión como siempre.
Besitos a todos.
Gracias por leer.




lunes, 12 de enero de 2009

Agridulce

Ése es el sabor que tengo en la boca desde que empezó enero. Dulce porque pude ver cumplido un deseo ferviente en el vientre de una amiga. Agrio porque ya veo muchas (y dos que me importan mucho) que este mes también les fue esquiva la cigüeña y sé perfectamente cómo se sienten.
Me voy a poner bíblica un ratito y les voy a contar de dónde proviene la frase "Dios proveerá":
Abraham, el patriarca hebreo fue sometido a una dura prueba por parte de Jehová, quien le pidió que sacrificara a su tan ansiado y único hijo (lo tuvo luego de mucho tiempo y sufrimiento con Sara, su esposa, cuando parecía imposible por su avanzada edad). Esta petición rompía el corazón del patriarca, pero su amor a Dios debía estar por sobre todas las cosas. Cuando se acercan a la piedra del sacrificio, Isaac, su hijo, pregunta: "Padre, ¿dónde está el corderito?" (por el animalito para realizar la ofrenda), a lo que Abraham contesta "Dios proveerá". Luego podemos decir que la historia tuvo final feliz ya que apareció un ángel para decirle al líder del pueblo hebreo que sólo había sido una dura prueba impuesta por Dios. Tras esto, aparece un cabrito y se realiza el sacrificio sin inconvenientes.
A veces una se desespera, se enoja, llora, insulta y se envuelve en una pira de frustración y dolor por ese hijo que no llega, por todo el esfuerzo puesto sin fruto alguno, por la aparente injusticia de algunos tanto y otros nada. Una llega a sentirse una basura, por la envidia que nos corroe ante una nueva pancita, especialmente de ésa que ni lo busca y a veces, ni lo quiere.
Ante todo esto que nos queda? La esperanza? Sí, puede ser. Pero a mí me gusta creer que queda la fe. La fe de que se va a dar, la firme convicción de que todo se puede. Algunos días nos pueden parecer más difíciles que otros, es cierto, todas lo sabemos. Pero ahí es cuando entra a jugar la amistad y el amor, el soporte para descansar y seguir adelante. Por eso, siempre demos gracias por nuestro marido, amante, marinovio o lo que sea que tengamos al lado. Por nuestras amigas y amigos, por nuestra familia y por qué no, por nuestras mascotas que nos quieren como somos, sin cuestionamientos.
Por eso, chicas, Dios proveerá. Dios nos va a dar lo que nos hace falta, y mientras tanto, vamos viviendo y cuando querramos darnos vuelta para ver qué pasó, vamos a ver que ese camino duro y pedregoso tiene flores a los dos costados.
Tengan fe, mucha fe, fe en lo quieran, pero crean.
Me puse mística ¿eh? Bueno, la mayoría sabe cómo soy, así que no creo que se asombren de nada. Para mí la vida es alegría y doy gracias por cada día de vida.
Gracias por leer.

viernes, 2 de enero de 2009

A ver qué pasa con el 2009...

... Es la temática general, ¿verdad? La cosa la pintan fea, por lo que pude leer. Y si bien esto me preocupa un poco, por el momento toda mi atención se centra en mi búsqueda del repollito. En diciembre se cumplió el año normal de espera y estoy jugando todas mis cartas a enero 2009, meses de vacaciones, calor (con aire acondicionado a partir de ahora, a Dios gracias) y mucho, mucho amor. Si no se da, iremos a los estudios más minuciosos (espermograma, histero, etc). Vamos a ver qué pasa. Por lo pronto, tengo fe y hago todo lo que esté a mi alcance para lograr a mi ansiado bebé.
Antes que nada, quiero agradecer a mis amigas de Planeta Mamá por el aguante, por ser mi oreja electrónica cuando la fe y la alegría me abandonan, por estar ahí cuando más las necesito. ellas son muy importantes para mí y por eso haré cuanto esté a mi alcance para ayudar a lograr dar vida, a materializar ese increiblemente poderoso deseo de ser madre.
Para todas ellas, mi reconocimiento, mi pecho abierto y mi mano tendida; para lo que necesiten, acá estoy.
Gracias por leer.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Aprendiendo a esperar Tomo I

Bueh, como verán, si bien el título parece muy profundo y con un toque de filosofía china o hindú, en realidad es sólo una válvula de escape para aminorar la presión a la hora de la búsqueda de un bebé. Hace 11 meses que estamos en la epopeya y créanme, no es fácil, al menos para mí y para muchas otras chicas.
Aquí voy a contarles cosas que me pasan y espero que le ayude a alguien que esté pasando por lo mismo.

Gracias por leer.