sábado, 14 de febrero de 2009

La torre y el estandarte




Hola gente!!!

Bueno, el mensaje de hoy está dedicado a los maridos/parejas/marinovios/novios/qué-se-yo de cada una/o de nosotros. Desgraciadamente, una de las principales características de ser humanos es el egoísmo, si bien tenemos rasgos hermosos como el amor, la solidaridad y muchos otros. El egoísmo no siempre es ejercido con mala intención, yo diría que muchas veces lo ponemos en práctica de manera inconsciente. Y más de una vez, en todo estos largos meses de búsqueda me sentí un barquito en la tormenta, sacudido por vientos violentos y caprichosos. Pobre de mí, que tanto quiero ser mamá, pobre de mí, que cada mes que pasa no puedo gritar a los cuatro vientos que estoy embarazada; pobre de... nosotros. Pobres de nosotros, que muchas veces vemos el sueño roto en varias partes, en donde no hay pegamento que valga, en donde sólo queda juntar los pedazos, tirarlos todos y volver a construir donde antes hubo otra cosa. Y esos pedazos ni los hice yo sola ni los recogí yo sola. Siempre son 4 manos las que buscan a tientas los trozos y los ponen aparte. Es otra la persona que me ayuda cada mes a reconstruir con paciencia de relojero y artes de alfarero la hermosa vida que llevamos en común. Es mi marido, mi complemento, mi guerrero fiel, escudero y comandante. Es aquella persona que cuando llego a casa siempre tiene un abrazo para mí, un beso dulce o apasionado, un "qué linda que estás hoy" o una simple mirada.
Para mí, la metáfora que mejor describe a Esteban es una torre. Él es mi torre, fuerte y segura, dominando el llano e imponiendo su presencia por el solo hecho de estar, siempre. Yo soy el estandarte, que puede ser de guerra o de paz, de seda e hilos de oro, puede estar deshilachado y sucio, puede ser el último de la tierra, pero siempre allí, sobre la almenara, flotando al viento cambiante que lo hace ondear sin descanso.
Siempre estoy expuesta, pues soy un ser muy gregario, alegre y de mucha vida social, entregada a mil cosas diferentes, aparentemente muy dura y con pilas interminables para enfrentar y vivir la vida.
Él es el agua mansa, el acogedor calor del hogar, la sensación de seguridad, en definitiva, la torre otra vez. Él me conoce como nadie más lo ha logrado jamás, conoce mi interior de flan bajo la armadura brillante, el aliento breve detrás del grito de guerra. Él sabe de mis miedos y de mis sueños y frecuentemente tiene la difícil tarea de traerme otra vez a tierra, de poner límites a los miles de proyectos a encarar. Somos el yin y el yang, complementándose en dos mitades perfectas.
Quizás la vida nos lleve por un camino en donde me toque ser la torre y a él le toque el estandarte. Quizás la llegada del hijo tan ansiado y amado cambie las cosas para siempre. Pero lo único que sé es que nada queda eternamente inamovible, de la misma forma que nada se pierde. Quizás mi forma de amarlo cambie, pero no deja de ser amor verdadero.
Mi amor por él es tan absoluto que a veces me cuesta entender que mi egoísmo no me deje ver que en este juegos somos dos para ser tres o cuatro o cuantos quieran que sean los frutos buscados. Dios quiera que la próxima vez que piense "quiero ser mamá", pueda pensar "queremos ser padres".
Gracias por leer.
Besos.

6 comentarios:

Cin dijo...

No puedo decir mas que HERMOSO

Sabes que a mi tambien me toco...tambien me senti egoista...

Pasa...lo tenes que ver y sentir...para despues volver...y arreglarlo...

Te quiero muucho!!!!!

Anónimo dijo...

Que más te puedo decir, si el otro día, como tantos otros, hablando de esto me hiciste moquear!!!

Te quiero!!!
Gise

bella busqueda!!! dijo...

guauuuuuuuuuuuuuuuu nati, que bellas palabras , como no darnos cuenta de todo eso cuando lo tenemos tan serca , la verdad que me encanto y quedé asi ..................
te felicito por la manera de expresarte ese hombre debe de estar muy orgulloso de vos!! un abrazo inmenzo de todo corazon!!!!!!!

Anónimo dijo...

amiga... cuanta verdad en lo que escribis...
me pongo a pensar cuantas veces ese sentimiento sobrepaso mi ser...
porque antes de decidir querer ser padres para comenzar la busqueda...
YO Queria Ser Mamá...
y sinceramente mas de una vez me olvide de que no era MI de elección, sino NUESTRA...
y aun hoy mas de una vez... sigo con ese egoismo que caracteriza a la raza humana...
Voy a tener un bebé... en vez de VAMOS a tener un bebé...
Voy a ser mamá... en vez de VAMOS a ser padres...

pero todo pasa...
y ahora que veo NUESTRA panza crecer y NUESTRO sueño hacerse realidad, comprendo que la felicidad y el amor verdadero que une a una pareja supera y sobrepasa cualquier otro sentimiento... incluso al egoismo...

Deseo con el alma que VOS y ESTEBAN sientan lo que NOSOTROS estamos sintiendo... que vivan lo que NOSOTROS estamos viviendo...
Que logren su tan anhelado sueños de SER PADRES!

TE QUIERO!

mavia

A. dijo...

Ay, amiga... ¡cuánta razón en tus palabras! Ellos nos hacen fuerte, nos hacen de techo y de suelo. De hombro para llorar y de mano para guiar el camino. De boca para reír, de oído para escuchar...
Se merecen un hijo estos hombres.

Laura dijo...

Entiendo este sentimiento tan ambiguo...paso por lo mismo desde hace dos años, y solo puedo refugiarme en la esperanza de que Dios todo lo hace por una razon...
Quizas nunca la sepamos pero solo el sabe hasta donde somos capaces de llegar...
Exitos
Besos